Paperboy el restaurante que se salta el copyright para llamar a sus hot dogs

Restaurante cuyo propósito es acabar con las principales ventajas de comer perritos calientes de toda la vida

El restaurante que le plantó cara a Ikea y a sus perritos de 50 céntimos, disfrazándolos con ingredientes varios, y vistosos, para acabar con las principales ventajas de ingerir un hot dog: facilidad para comértelo con las manos y precios bajos.

El exotismo y originalidad de las fotos de sus productos en redes sociales te llevarán a olvidarte de que ese hot dog disfrazado se trata realmente de un simple hot dog, hasta que en el primer bocado despiertes y te des cuenta de que te han cobrado 10 euros él, y otros tantos por unos tequeños en una salsa verde que no sabe a nada.

En este local, en el que cerrarían por deudas si los periódicos le cobraran los derechos por usar sus nombres en los productos, y te saludan tantas veces como euros te van a cobrar después; la amplia variedad de sus perritos te llevará darte cuenta que la has cagado al pedir cuando pruebes el de tu acompañante. 

Precio: 15€