Teníamos tanta prisa por irnos de ER77 que ni hicimos fotos

Cuando todas las terrazas de una misma calle están llenas y una está vacía es que algo suele ocurrir con ese bar. Cuando se trata del número 8 de la calle Argumosa, el bar ER77, no es que ocurra simplemente algo, es que se trata probablemente del peor restaurante que puedas visitar en Madrid.

Su terraza vacía en una calle abarrotada es muy descriptiva.

Con nombre digno de alguien tecleando borracho el móvil cuando fue a registrarlo, ER77 fusiona con éxito lo peor de la comida española con un toque de lo peor de Bangladesh. Su interiorismo no te llama a entrar en un primer momento, pero su olor a fritanga variada quizás tampoco lo haga.Consigue que todo el esfuerzo que el departamento de marketing de Estrella Damm hace por crear imagende marca desaparezca de un plumazo, por suministrar sus grifos de cerveza al local.

Con todas estas cartas sobre la mesa, decidimos comenzar a jugar. Después de unos fritos que sabían al mismo aceite requemado, esperábamos el plato estrella de la casa: ¡una paella! Tras 30 minutos de espera, sentados junto a la cocina, no oíamos cómo se cocinaba nada en el fuego, hasta que un sonido llamó nuestra atención: el de la puerta del microondas cerrándose para calentar nuestro plato de paella.

Sabes que tu comida está lista cuando oyes el microondas pitar.

Con su paella, el ER77 consigue agravar el eterno conflicto valenciano de qué ingredientes debe llevar un arroz para ser considerado paella. Porque, si esta paella llevara los ingredientes exactos, nosotros preferimos que nos pongan una con chorizo, como la de Jamie Oliver.

Para sorpresa del lector, antes de marcharnos, dejamos propina. Ya que como los camareros no hablaban bien español, para mayor incompetencia, no les pudimos reclamar que el importe de la cuenta estaba mal. Tampoco pedir la hoja de reclamaciones. Así que, preferimos huir rápido y olvidar.

Precio aproximado: 10€