Leyenda Oriental, tiene poco de legendario

A favor: no haberme intoxicado y que es barato. En contra: la comida no vale una mierda.

En este deficiente buffet libre, con escasa variedad de comida china y sushi (por llamarlo de algún modo) rancio, lo único que destaca por estar en mal estado es tu intelecto al sentarte en la mesa a comer.

Si hay que hablar algo positivo, podría hablar del buen trato pero tampoco es que lo haya, ya que lo único que hacen es observar como te levantas a reponer una vez tras otra con todos y cada uno de los peores y más estereotipados platos chinos. Así que el único contacto verbal (o gestual) ocurre a la hora de pagar.

Su comida no te decepcionará, ya que su salón totalmente vacío no te hace pensar en ningún momento que la comida pueda estar buena, convirtiendo el festín en un divertido juego por ver si enfermas y puedes faltar al trabajo.

Precio: 8,50€ + bebida