Algo estropeó nuestra experiencia en Casa Labra

Aprovechando que el Día Internacional de la Croqueta caía en lunes, y que el centro de Madrid no estaría tan apestado de turistas sedientos como un fin de semana, nos presentamos en la Puerta del Sol para ir a Casa Labra, en la calle Tetuán 12, y degustar sus famosas croquetas de bacalao.

Desde 1860, Casa Labra maneja, entre otras tapas, exquisitas frituras de bacalao a unos precios tan populares que hacen que los turistas asiáticos con cámara se sientan atraídos hacia su vieja fachada curvada de madera, como un mosquito hacia la luz, como un ludópata hacia una tragaperras o como Sánchez Dragó hacia el himen intacto de una menor de edad.

Por encima de sus croquetas, destacan sus tajadas de bacalao rebozado que saben como si fuera pescado cada mañana por Don Eusebio en el río Manzanares arrancándoselas, a machetazo limpio, a un oso grizzly de la boca. Puedes probar sus tapas el interior del local, de pie, o en la terraza exterior, siempre sin saltarte una larga cola de turistas. También puedes comer de menú en su salón restaurante al que no hemos accedido, ni tampoco nos interesa porque imaginamos que será más caro.

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Entre las posibles causas que pudieran estropear nuestra experiencia estaba la posibilidad de que estuviera el local lleno y no pudiéramos pasar. Sin embargo, ocurrió la peor: una señora del barrio de Salamanca comenzó a tener arcadas justo a nuestro lado, probablemente al enterarse de que este fue el local donde Pablo Iglesias fundó en la clandestinidad el Partido Socialista Obrero Español, en 1879.

Un precioso rastro de vómito con los colores de la bandera de España, junto a nuestra mesa, que le quitó a Casa Labra una parte de la caja prevista por el #DíaInternacionalDeLaCroqueta y a nosotros las ganas de seguir comiendo.

Precio: 6-12€