Doner Kebab Kobani, el primo cutre del KFC

Pido a Dios que la gentrificación traiga un KFC a Lavapiés, por el bien de los estómagos del barrio.

Aceptando que el gurruño de carne de los kebabs está sacado hasta del pico (en el caso de la plasta de pollo) y de cualquier animal que pase por la trituradora (en el caso de la de ternera), mi espíritu gastro-aventurero me llevó declinar la opción kebab e inspeccionar el mostrador para acabar pidiendo el pollo frito reseco que seguramente llevaba 3 días casi a la intemperie y que, además, alguien me había recomendado.

No me defraudó, era exactamente el sabor rancio que mi embriagado paladar esperaba a esas horas de la madrugada. Además, no pude dormir por la acidez del dichoso manjar, y deseé lo peor al maldito que me lo había recomendado.

En definitiva, el típico kebab abierto hasta altas horas de la noche al que solo acude gente alcoholizada sin raciocinio y que compite con otros 10 kebabs exactamente iguales de cutres, seguramente, propiedad del mismo dueño. Lo que viene siendo no-gentrificación, vamos.

Precio: 5-8 €